jueves, 29 de junio de 2017

AUTOBIOGRAFICO

POR SI A ALGUIEN LE INTERESA

Muchas veces te encuentras caminando entre folios en blanco fingiendo ser quien no eres, contando historias que nunca han pasado, robando personalidades a ni se sabe quien... ¿Qué hay de cierto en lo que escribes? me pregunto muchas veces. Todo o nada, depende como lo sientas. Hay veces que consigues describir una imagen, un hecho real, en cambio otras, lo que escribes es pura fantasía, cosas que solo ocurren en tu imaginación, personajes, situaciones, sentimientos que aunque parezcan reales o inspirados por personas reales llevan parte de ti, les cedes tu alma, tu forma de sentir o de pensar en los distintos momentos y situaciones que tu imaginación crea, de forma que resulta difícil a veces separar la ficción de la realidad. Esto me lleva a recordar a mi admirado poeta David Fueyo cuando en la presentación de su último poemario "Ruido Rosa" le preguntaban si su obra era autobiográfica y respondía: "Mi poesía es la poesía del yo cuando el propio yo es un personaje". Son palabras con las que me identifico totalmente a la hora de escribir, David lo explica con elocuencia, fácil y rápido.

Hay personas que por nuestra forma de ser somos incapaces de trasmitir lo que somos, lo que pensamos, lo que en definitiva llevamos por dentro y sentimos la necesidad de echarlo fuera, de gritarle al mundo lo que nos quema por dentro, la mayoría de las veces parapetados detrás de papel y lápiz. Queremos ser honestos con nosotros mismos y nos miramos desde fuera y nos escuchamos desde dentro, lo hacemos siempre con nuestros ojos y nunca con la mirada de otros. Escribiendo nos sentimos libres para expresar lo que pensamos y como lo pensamos, quizás porque en muchas ocasiones nos puede la timidez, nos vence ese miedo a enfrentarnos a la gente, a sentir ojos mirándote de frente y quedarte en silencio bloqueado, a no saber que decir porque te sientes intimidado por miradas que crees que te analizan buscando un fallo. Es eso, temes fallar, temes no estar a la altura, timidez, falta de confianza en ti mismo, miedo escénico, inseguridad... Digamos que al escribirlo te sientes protegido, más seguro, pero no es cierto, nada más lejos de la realidad, quizás evites ese primer momento, esa reacción inmediata pero el plasmarlo por escrito da lugar a un análisis mas profundo y completo, En fin, que cada uno se consuela a su manera.

Quizás publicarlo sea una forma de enfrentarse a ese miedo. Si, miedo, pero no me avergüenza sentirlo, es más, creo que hay que ser valiente para reconocer que tienes miedo. Esto me recuerda unas palabras que calaron muy hondo en mi, las palabras que a colación de esto de publicar mis escritos me dedicaba mi querido Florentino Menes: "Solo los locos no sienten miedo, tu tienes miedo, no estás loca". No se si estará en lo cierto en eso de que no estoy loca, pero el caso es que para mi aquellas palabras fueron muy importantes y alentadoras. 

No se si lo que escribo es bueno o malo, en realidad no me importa demasiado que me juzguen por la calidad de lo que escribo, supongo que es el precio que hay que pagar por hacerlo público, pero lo que si tengo que dejar claro es que no tengo ningún tipo de aspiración ni pretendo nada con esto, solo hago algo que me apetece y que lleva impregnado en cada palabra lo que en realidad soy y siento, unas veces escrito de forma autobiográfica y otras con una fantasía desbordada pero que en realidad plasman quien soy, por si a alguien le interesa.

jueves, 8 de junio de 2017

EN GUERRA


Aquellos que elegimos este alocado camino
de expulsar este tropel de palabras que nos inunda
debemos ser conscientes de que estamos declarando una guerra
contra las batallas que se ganan a golpe de cheque.
Combatimos contra el fútbol o la tele
contra la Playstation o el móvil,
la lectura siempre está a la cola
no es prioridad en estos tiempos
y las bibliotecas ya no son nuestros altares.
Aún así, es tan bonito, tan sublime
el placer de echar fuera
ese infierno que nos quema,
aunque nadie nos entienda
seguiremos garabateando folios
que a veces ni comprendemos.


sábado, 8 de abril de 2017

OLVIDADA VOLUNTAD

Entre labios y labios hay ciudades
hay silencios que te esperan
en abandonados dormitorios donde habitaba la luna
recordando en delirante luto
los días apenas sostenidos
por el aire y por los sueños.
Alguien me pregunta por mi olvidada voluntad
y de repente vienes volando sin sombra y sin nombre
con ráfagas de viento confuso,
todo se cubre de un sabor mortal.
Le grito a la lluvia,
a esa dama sin corazón
y las gotas de tiempo caen incesantes
desvaneciendo el perfume de las noches felices
en las que la sed habitaba en las alcobas
y los sueños retozaban como agonizantes bestias exhaustas
Los labios que la sed ha invadido
 callan las desamparadas pasiones
que golpeaban nuestro eje de simetría,
los desolados besos
van a parar al hueco de un puñal hace ya tiempo hundido
y los versos caen sin sonido en la soledad.
El delirante insomnio
crece en el origen de la lágrimas
y las palabras
mueren desgarradoramente dulces.


lunes, 20 de febrero de 2017

POBRES DEMENTES

Que hacer
cuando te cansa la vana tarea de las palabras,
cuando te cansas de arrojar versos al desdén de los hombres
y tu Calíope se esconde en el bosque
en el que las ramas desenredan el viento.
El reloj le mide el tiempo a otros
la luz de la hermosura se apaga
el cuerpo olvida el deseo
la voz del alma enmudece.
Alma, deseo, hermosura...
bailan tangos con la muerte.
Las palabras de un demente, de un muerto
claman a un mundo sordo su verdad implacable.
Nadie comprende a los locos, a los raros
a los excéntricos ni a las ovejas negras
ni a los perdidos, ni a los olvidados
a esos rechazados
a esos funambulistas que pasean tranquilamente 
por el fino alambre que delimita la cordura y la locura.
Se tambalean hacia un lado u otro
y siempre caminan descalzos por el filo de la navaja
esos pobres diablos que bailan desnudos bajo la lluvia,
la lluvia que les arranca de su piel los despojos
que desprenden sus almas errantes,
sus almas consumidas por la cruda realidad
señaladas por dedos hirientes, por manos repletas de banalidades.
Pobres dementes
condenados a la horca de los miserables,
pobres ilusos
que se abrazan al negro manto,
se van por el camino de los incomprendidos
sonriendo ajenos a la perfección.
Descansarán por fin en tumbas sin nombre
donde yacen los desheredados
los malditos
los bastardos.